Reseña editorial
El Potrerillo de Larreta
El Potrerillo de Larreta
El terreno relativamente llano elegido por los jesuitas entre las sierras para desarrollar su modelo rural productivo ganadero tuvo como nombre potrerillo. Estas tierras en las afueras de la ciudad de Alta Gracia fueron adquiridas a principios del siglo XX por Don Enrique Larreta, escritor y diplomático argentino. En un emplazamiento privilegiado, construyó el casco de estancia de estilo colonial, que años más tarde sería heredado por su nieto, Ignacio Zuberbühler.
Con el deseo de fomentar el turismo, hace 20 años reconvierten la casona en una hostería, y deciden comercializar el terreno por medio de loteo privado dándole forma al country club. Para generar mayor atracción, se inclinan por la construcción de una cancha de golf. Comenzaron con el desarrollo rudimentario de los tres primeros hoyos, creciendo de a poco para llegar a los primeros 9 en 1999, y completando los 18 en 2003.
El diseño de Ignacio Zuberbühler e hijos, sumado al asesoramiento de Ángel Reartes, fue moldeando la cancha que se disfruta hoy día. Con un profundo respeto por los paisajes serranos y priorizando la armonía con la naturaleza, la cancha parece dibujada sobre el terreno. Los accidentes geográficos propios del terreno dan forma mediante subidas, bajadas, y quiebres a un lado y otro. El curso natural de arroyos serpentea a lo largo de varios hoyos, siendo por momentos hazard lateral, y por otros un obstáculo que se interpone en el juego. El caudal de este arroyo varía acorde la época del año, generando variantes en el juego y pequeñas y atractivas caídas de agua. Los pajonales y pedregales originarios se recortan a los costados de los fairways, entre montes de arboleda nativa, dando cuenta de un proyecto paisajístico muy bien logrado y con naturalidad.
La cancha posee 5 tees de salida diferentes por hoyo adaptándose a los distintos hándicaps. Premia el buen juego y puede castigar los malos días, por lo que el pensamiento estratégico es muy necesario. Catalogada como una de las mejores canchas de la Argentina, sin lugar a dudas un lugar que enamora a propios y extraños.










