Reseña editorial
Goodyear
Goodyear
La invención del automóvil a fines del siglo XIX causó una revolución en la industria del transporte público y comercial. La hegemonía económica de los Estados Unidos impuso condiciones, y expandió sus fronteras con la exportación de vehículos e insumos a todo el mundo. En Argentina, la importación de automóviles, así como la fabricación de algunos modelos nacionales, determinó la necesidad de comenzar a producir de manera local determinados productos.
En 1931 se instalaría en Hurlingham la fábrica de neumáticos Goodyear, mientras que de forma casi paralela lo haría Ford Argentina, y poco después el Automóvil Club Argentino (ACA). “La Goodyear” comenzaría a vender a toda Latinoamérica, e iría creciendo hasta alcanzar los casi 5000 empleados de forma directa.
Este crecimiento exigió un espacio destinado al esparcimiento de los operarios, por lo que en un lote de 9 hectáreas contiguo a la fábrica se construyeron canchas de fútbol, tenis, y softball. A su vez, algunos de los empleados solicitaron permiso para utilizar una porción de dicho terreno para la práctica del golf, y con maña, voluntad, y la ayuda de uno de los ingenieros de la fábrica, diseñaron de manera rústica 6 hoyos, que serían luego extendidos a 9 por Guillermo Mesa.
Las desfavorables condiciones de la década del 90 llevaron a Goodyear a dejar la Argentina y trasladarse a Brasil, convirtiéndose hoy día en un centro logístico de la empresa Good Park. Sin embargo el espacio verde se reconvirtió, y gestionado por una obra social sindical, hoy presenta una cancha con siete par 3 y dos par 4. Greens pequeños y elevados sobre un terreno plano, longitudes variables, y de entorno apacible. Con un ambiente de camaradería y entorno familiar, el club es un lugar ideal para quienes estén dando sus primeros pasos, o bien disfruten la compañía tanto como el golf en sí mismo.
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